Cuando decidimos «hacer yoga» en un sentido genérico, por lo general se está haciendo referencia a un aspecto bastante específico de la tradición yóguica: el yoga físico.

En realidad, la palabra Yoga significa «unión consciente con tu verdadera esencia».

¿Por qué consciente?

Porque nunca dejamos de estar unidos aunque no seamos conscientes de ello; para darnos cuenta de que esto es así, que estamos unidos, tenemos las distintas técnicas que nos proporciona el yoga.

Dentro del amplio abanico de elementos que conforman este sistema filosófico y científico que es el Yoga tenemos las llamadas asanas, que es el nombre en sánscrito de las posturas, la respiración (pranayama), las limpiezas (kriyas) y los mudras. A todo esto lo llamamos: hatha yoga.

Es así como el origen de la palabra hatha es un buen punto de partida para dilucidar en qué consiste realmente.

El hatha yoga fortalece el cuerpo y la voluntad por tratarse de una disciplina que requiere compromiso, pero también fortalece la capacidad de ecuanimidad cuando en nuestras posturas somos capaces de encontrar un equilibrio entre firmeza y comodidad y de escuchar la sabiduría de nuestro cuerpo.

Es un camino para explorar el potencial del cuerpo y de la mente.

Más literalmente el hatha yoga tiene otro significado que es imprescindible mencionar para comprender el sentido verdadero de esta práctica: “ha” significa sol y “tha” significa luna.

Por lo tanto, el hatha yoga es el yoga de los contrarios y del equilibrio entre ellos, de nuevo aparece la firmeza en la asana y la comodidad al mantenerla.

Cuando lo practicamos, trae fortaleza y también ligereza en el cuerpo la mente se concentra y las emociones se calman; combina el estiramiento y el recogimiento, ofrece energía y al mismo tiempo calma, une el movimiento con la quietud, lo concreto con la intuición, une el cuerpo físico con la mente.

El hatha yoga es espiritual, pero comienza desde el cuerpo.

¿Cómo es una clase de hatha yoga?

Cuando se define una clase como “hatha yoga”, se trata de una práctica pausada. A lo largo de la clase se llevan a cabo las posturas más tradicionales, en coordinación con una respiración profunda y consciente. Es una práctica meditativa, en la que continuamente se trae la atención al momento presente, en silencio, observando, sintiendo, escuchando el lenguaje del cuerpo.

En una clase de hatha yoga puedes encontrar también prácticas de pranayama (respiración consciente), relajación, y algunas veces, mantras y meditación.

La rutina diaria, el estrés, lo cotidiano, nos lleva a buscar momentos para dedicárnoslos a nosotros mismos.

Practicar hatha nos conecta con nosotros y con nuestras necesidades.

Hatha yoga puede ser practicado por cualquier persona.

El hatha yoga puede ser practicado por cualquier persona sin distinción de edad, condición física o sexo. Las posturas o asanas se realizan de forma lenta y durante el tiempo de la sesión se observa la respiración. Estas posturas serán adaptadas a los niveles físicos de quien lo practica, haciéndolos más o menos complejos en la medida de sus posibilidades.

Beneficios de las clases de Hatha.

Las distintas posturas (asanas) se complementan entre sí, consiguiendo fortalecer todo el cuerpo, mejorar la higiene postural, estimular los órganos internos, favorecer la circulación y trabajar la elasticidad, la flexibilidad y la fuerza.

Estas posturas se realizan siempre en armonía con la respiración. Si no existe una coordinación consciente entre posturas, movimientos y respiración se estará haciendo gimnasia, pero nunca yoga. Esta unión favorece la salud, equilibra la mente y fomenta la concentración, aumentando la tranquilidad, la calma y la serenidad.

Todo el mundo puede practicar hatha porque cada postura tiene distintas adaptaciones, y también se puede sustituir por otra con beneficios parecidos.

En resumen, el hatha yoga es una de las formas del yoga que mejor se adapta a cada tipo de persona.